los mediadores enseñan a convivir mejor
Después de analizar los datos recogidos en las entrevistas realizadas al alumnado de segundo y sexto de Primaria, el siguiente paso del proyecto Fanzine Actúa fue compartir toda esa información con el equipo de mediación de Bachillerato del centro.
Los alumnos mediadores recibieron los resultados del estudio realizado por sexto de Primaria: gráficos, porcentajes, situaciones detectadas y los llamados puntos calientes de la convivencia escolar. A partir de este análisis prepararon una sesión formativa especialmente dirigida al alumnado de sexto, con el objetivo de ofrecer herramientas reales para mejorar la convivencia en el día a día del colegio.
La sesión tuvo un formato dinámico, cercano y muy participativo, similar a una charla tipo TED adaptada al contexto educativo. En ella, los mediadores compartieron estrategias concretas para actuar ante situaciones habituales entre compañeros:
- cómo pedir ayuda cuando algo preocupa
- cómo acompañar a un compañero que se siente solo
- cómo intervenir cuando alguien lo está pasando mal
- cómo expresar lo que sentimos sin generar conflicto
- cómo escuchar antes de reaccionar
- cómo ser parte activa en la mejora del ambiente del grupo
Uno de los aspectos más valiosos de esta sesión fue que las herramientas no llegaron únicamente desde el profesorado, sino desde alumnos mayores que ya forman parte del equipo de mediación del centro. Este aprendizaje entre iguales generó un clima de confianza muy significativo y permitió que el alumnado de sexto se reconociera también como futuro agente de ayuda dentro de la comunidad educativa.
Además, la sesión incluyó pequeñas dramatizaciones y role plays en los que se representaron situaciones reales detectadas previamente en los formularios. A través de estas representaciones, los alumnos pudieron visualizar diferentes maneras de actuar ante conflictos cotidianos y reflexionar sobre las consecuencias de intervenir… o de no hacerlo.
Esta experiencia supuso un punto de inflexión dentro del proyecto.
Por primera vez, el alumnado no solo analizaba los problemas de convivencia: comenzaba a construir respuestas posibles.
A partir de ese momento, surgió una idea compartida por muchos de ellos: si habían aprendido herramientas para mejorar la convivencia, ahora era necesario encontrar la mejor forma de transmitirlas a los compañeros más pequeños del centro.
Y así comenzó a tomar forma la siguiente fase del proyecto.
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